martes, 16 de diciembre de 2014

La Casa Abandonada

Me he quedado varado,
Intentando hacer memoria,
En vilo, con la mente viajando,
Pensando en qué preciso momento fue
Que te adueñaste de este vagabundo tirano.
Fue entonces cuando visualicé una casa,
Una triste casa abandonada,
Muy deteriorada,
Llena de hendiduras, sin pintura,
Perdida en un seco bosque,
Y totalmente deshabitada.
Una noche helada,
Una gran tormenta se avecinaba,
¡Oh, esa maldita tormenta!
Terminaría devastando la poca cosa que en pie quedaba.
La lluvia se desató con furia,
Todo se iba inundando,
El agua rápidamente iba penetrando
Por grietas, rajaduras y huecos.
La humedad se iba filtrando por las paredes,
Trepaba hasta los dinteles de las puertas.
El viento iba arrastrando todo a su paso,
Volando las chapas del techo,
Ni la mampostería estaba ya resistiendo.
Conforme fueron pasando los días,
Un sol radiante iluminaba las ruinas,
Más en lugar de ser todo un desastre,
El bosque y la casa recobraron la vida,
Las copas de los árboles se cubrieron de hermosas hojas,
Los rosales florecieron,
Las plantas dieron sus frutos,
Se pobló de animales, de insectos,
Todo en su entorno se volvió paradisíaco.
Y pues así me siento yo, mi princesa,
Cuando me pongo a pensar en la aparición,
En mis días de tu bella presencia.

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