sábado, 29 de noviembre de 2014

La visión de las cosas

Cuántas noches subo a la azotea, me recuesto al mismo muro, y miro al cielo pensando: ¡Carajo! Siempre el edificio de al lado me tapa gran parte de la vista al cielo.
Cuando de repente esta noche, con un Johnnie y un Marlboro en mano, la capucha puesta y la brisa acariciando mi cara, los ojos cerrados y cantando canciones al viento, me tiendo en horizontal, y quedo con mi vista hacia la otra dirección.
Cuando abro los ojos me pregunto: ¿Por qué nunca miré para el otro lado? Siempre dándole la espalda a lo que en realidad estaba buscando.
A veces las cosas están a nuestro al rededor y ni siquiera nos percatamos, porque nos quedamos con la visión de siempre, a la que estamos acostumbrados, en vez de estar girando y buscando nuevos caminos, diferentes puntos de vista.
Me quedé dormitando, sonriendo, mientras contaba estrellas en la oscuridad...

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