viernes, 27 de mayo de 2016

Mi rosa favorita

Mirabas a la luna, con los ojos cargados de tristeza.
Me senté de lado a mirar el cielo contigo en silencio, y sin saber qué hacer, al ver pasar una estrella fugaz, te deseé la felicidad.
Entonces pensé... ¿Has observado los rosales en invierno?
Pues son como un abrazo de la naturaleza, que nos advierte: ¡No todo está perdido!
Entre el frío cortante y las tempestades, las rosas siguen erguidas y fuertes, repartiendo hermosura ante los espectadores, y regalando intensas fragancias.
Entonces pensé en las veces que la tristeza me invade...
Y he descubierto algo: ¡Eres mi rosa!
La que cambia mi forma de ver la triste vida.
Aquella que yo tanto admiro cuando sonríe.
De la que amo la entereza de su tallo, la humedad de sus pétalos, la fragancia de su centro.
La que me trae siempre la alegría.
Aquella a la que el invierno azota y sigue en pie.
Aquella que para defenderse no duda en vestirse de espinas, pero ahí está...
Tan hermosa y delicada, mientras el viento la zamarrea, y aún así, regalando encanto y dando muestra de valentía a su alrededor.
Eres, de entre tantos rosales que he visto, mi rosa favorita.

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